miércoles, 5 de septiembre de 2018

El fuego purifica todo... y la soledad también

Para cualquiera que haya caminado por el centro de Madrid, no es sorpresa encontrar a estas personas denominadas “relaciones públicas” invitando a todo transeúnte desprevenido a tomarse una copa o cenar en algún lugar mas o menos cercano. Por regla general suele ser gente mas o menos simpática, que te acerca una tarjeta mas o menos simpática, para que acudas a un sitio mas o menos simpático, a dejarte tus mas o menos simpáticos euros. Hasta ahí todo muy simple y sencillo, ¿No?

Pero, ¿Habéis contado alguna vez cuantos de estos “relaciones públicas” se acercan a vosotros cuando vais SOLOS?  …. ¿Cuántos decís? ¿Dos, tres …. CERO?

Sí, si vamos solos por la calle, la cantidad de “relaciones públicas” (que en adelante denominaré RRPP) que se nos acerca es CERO. Como si la soledad fuese una peste que se contagia; como si una persona sola no tuviese derecho o ganas de comer o de tomarse una copa. Aunque viva solo, mi metabolismo sigue requiriendo la ingesta de proteínas, hidratos de carbono y grasas…. ¿Sabes?

Ser sociable es algo muy positivo, pero está sobrevalorado. No necesariamente está por encima de vivir una vida plena en soledad. O mejor dicho, con la compañía de uno mismo. 
¿Por qué solamente tienen derecho al ocio aquellos que van acompañados de una turba de seres humanos riéndose a carcajadas de cosas que solo ellos entienden, y que al resto de transeúntes nos parecen banales, cuando no tremendamente estúpidas? 
¿Acaso no existe gente que va por la vida sola? 

Yo soy uno de ellos, y no sé lo que es oler el cogote de un RRPP porque no se me acercan ni a 20 metros. Yo no tengo amigos, mi familia vive a 1500 kilómetros como “cerca”, y no tengo mascota ya que la rata que tenía (gracias a que a mi ex se le había antojado una mascota pero yo no quería ni un perro ni un gato, porque sabía que él no se haría cargo y tendría que aguantarlo durante 20 años) se murió. 
Por no tener, no tengo ni plantas en casa. El último ser vivo alojado en casa fue un cáctus, y le caí tan antipático que logró crecer piernas y un día se fue de casa andando. 

Y a pesar de todo esto creo que tengo el derecho de tomarme un gintonic o comerme una tortilla de patatas en un restaurant, cuando no una bola de takoyaki o una samosa de pollo con curry.

Un “amigo” me dijo que, claro, eso no es rentable para un restauran (y lo pongo entre comillas porque tengo serias dudas de que sea un amigo). Que un comensal te ocupe una mesa que podría ser para cuatro personas efectivamente no es rentable. Y lo entiendo, pero , ¿Por qué entonces los restaurantes no ofrecen otra clase de alternativa?

Nuestros amigos los Japoneses (que nos llevan años de ventaja en esto de ser unos bichos antisociales y reprimidos) tienen unos restaurantes que se adaptan perfectamente a que uno vaya a comer solo:


Como se puede apreciar en la foto, la gente come en una especie de mostrador, de cara a los cocineros / camareros. Esta disposición es perfectamente compatible con ir a comer solo. Nadie te va a mirar “raro” por estar solo en una mesa para cuatro con la calva grasosa brillando bajo la luz de los focos y el camarero constantemente preguntando “¿Estás esperando a alguien?”. Puedes comer disfrutando de tu patética soledad sin que eso sea evidente a la vista. Al fin y al cabo uno tiene derecho a vivir su patetismo discretamente. 
Y si te apetece contacto con otro ser humano, pues tienes gente a tus costados o los camareros delante, que con tal de que consumas algo más son capaces toda clase de falsedades.

Invito a los dueños de los restaurantes a implementar sistemas como éste. La barra de un bar no es un sitio cómodo para comer, pero con una pequeña modificación a la Japonesa, podemos hacer de estos sitios un lugar cómodo y acogedor; para todas esas personas que, como yo, tenemos alergia a tener que estrechar la mano de alguien o tener que contarle cuestiones personales por miedo a quedar en silencio incómodo, mientras manoteamos el móvil porque no sabemos muy bien que decir, y nos genera ansiedad mirar a las pupilas de otro ser vivo por si están viendo a través de nuestros ojos esa parte oscura de nuestra alma que nos anima a quemarlo todo.. TODO…...


… porque el fuego purifica, eso lo sabe cualquier hijo de vecino… 
...incluso un RRPP.

1 comentario:

  1. Acá en hannover también estas acompañado cuando Tomás un café o comes porque hay muchos sitios que compartir mesa, sitios (vaga la redundancia) que es de comidas rápidas,pero muchas veces te preguntan si se pueden sentar a tu lado...y solo toman.o comen y se van,a veces te comentan algo pero es que en esos sitios se cruzan tantas culturas que asusta...pero a mi me gusta...me siento acompañada tomando un café.muy Bueno fedu..

    ResponderEliminar

La radio es una historia de ondas y de egos

 La historia de la radio es una historia de ciencia, y de inventores, pero también de egos, de dinero, de zancadillas... todo muy natural y...